Inicio > Noticias > Entrevista a Ignacio Tremiño

Entrevista a Ignacio Tremiño

Ignacio TremiñoD. Ignacio Tremiño abogado de profesión se licenció en Derecho por la Universidad Oberta de Catalunya y cursó un Master MBA por el Instituto de Empresa. Ha sido concejal de Acción Social del Ayuntamiento de Valladolid, consejero delegado del Grupo de Empresas de Accesibilidad de la Fundación ONCE y director general adjunto y director general de Empresas Filiales de FUNDOSA GRUPO, grupo empresarial de la Fundación ONCE. En el 2007 fue nombrado director corporativo de FUNDOSA GRUPO y presidente ejecutivo de Fundosa Accesibilidad. Desde enero de 2012 ha estado al frente como Director General de Políticas de Apoyo a la Discapacidad y Director del Real Patronato sobre Discapacidad, y el pasado 21 de mayo el BOE publicó su cese a petición propia para iniciar una nueva andadura como candidato del PP por Valladolid.

Desde el CESyA, Centro Español del Subtitulado y Audiodescripción, hemos querido entrevistarle para conocer sus impresiones en este momento de cambio:

Tras todos estos años de gestión pública, ¿de que te sientes más orgulloso y cuál ha sido tu mayor reto?:

Estos cuatro años y medio han supuesto una etapa muy enriquecedora en lo personal y en lo profesional. El orgullo me lo ha dado el equipo de profesionales con los que he trabajado. Profesionales en la administración pública, profesionales en las empresas privadas y profesionales en el tejido asociativo de la discapacidad. Gracias a ellos, hemos avanzado en la consolidación de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad en España. Hoy en España, las personas con discapacidad gozamos de derechos que nos igualan al resto de la ciudadanía.

¿Cual crees que ha sido tu mayor contribución durante tu etapa al frente del RPD y a la dirección general de políticas de discapacidad?

Me voy con la satisfacción de haber trasmitido la necesidad de incorporar políticas y actuaciones que velen por los derechos de las personas con discapacidad en la esencia y en los valores de organismos públicos e instituciones privadas que hasta ahora desconocían la situación de este importante sector de la población.

¿Que tareas pendientes te quedaron sin abordar?

En el ámbito de la discapacidad siempre habrá mucho por hacer: potenciar la formación en niveles superiores, fomentar la inclusión laboral, eliminar las barreras mentales de una sociedad exclusiva… Afortunadamente siempre tendremos un importante trabajo por delante que exige mantener el modelo español, tan envidiado por otros países, basado en el trabajo conjunto de Administraciones Públicas, de entidades privadas y de la sociedad civil organizada en torno a la discapacidad.

¿Cómo ha sido la relación durante estos años con las asociaciones de la discapacidad?

Como no podía ser de otra manera, el tejido asociativo de la discapacidad ha sido el protagonista de todas las políticas impulsadas tanto desde la Dirección General como desde el Real Patronato. No ya solo por una cuestión personal, sino más bien por una cuestión ética. Es imprescindible escuchar y hacer partícipe a este importante sector que representa a más de 3,9 millones de ciudadanos. Ellos fueron los protagonistas, entre otras iniciativas, de la Ley General de los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social, aprobada en 2013.

¿Cómo te gustaría ser recordado durante tu etapa al frente del RPD?

Durante esta etapa hemos sabido adaptar las funciones del Real Patronato a las necesidades de las personas con discapacidad. Hemos atendido las demandas de colectivos minoritarios, hemos potenciado la accesibilidad en multitud de campos, hemos reforzado la línea editorial e investigadora, hemos creado nuevos reconocimientos sociales y siempre de la mano de las entidades. El Real Patronato es la casa de la discapacidad.

¿Qué esperas del futuro y como te ves en los próximos años?

Espero un futuro en el que el entendimiento, el diálogo y la unidad frente a los derechos de las personas con discapacidad sean los principios que rijan las actuaciones de futuros gobiernos. La LISMI fue un ejemplo de ello, en 2013 así lo reconoció la ONU concediéndonos el ‘Premio Nobel’ de la Discapacidad, y hoy, 34 años después, debemos mantener esa hoja de ruta. Yo seré un peón más en ese trabajo que requiere de una conciencia colectiva y mi única militancia: la discapacidad.