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‘He descubierto qué es tener vocación trabajando por la concienciación y los derechos de las personas con discapacidad’

Leganés, 9 de julio de 2021. Mª Teresa Fernández Campillo es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, funcionaria de carrera, del Cuerpo de Titulados Superiores de la Junta de Extremadura, especialidad jurídica. Se incorporó en 2015 a la Administración General del Estado como jefa de Área de Programas y Actividades del Real Patronato sobre Discapacidad, pasando a ser nombrada consejera técnica de este organismo en 2016.

 

Desde entonces ha sido el puente entre el Real Patronato sobre Discapacidad y el Centro Español del Subtitulado y la Audiodescripción (CESyA), transmitiendo con su incansable labor, diligencia y cordialidad, un férreo compromiso y una coordinación ejemplar, que ha hecho posible que la entidad y sus centros asesores conformen una gran familia de profesionales en favor de la discapacidad.

 

Anteriormente, ejerció cargos en distintos puestos de diversas Administraciones: Asesora Jurídica de la Dirección General de Industria, Energía y Minas; Gestora de Recursos Humanos de la Consejería de Economía e Industria de la Junta de Extremadura; Inspectora Analista de Servicios en la Dirección General de Calidad de Servicios de la Consejería de Administraciones Públicas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; y Subdirectora General de Ordenación, Selección y Provisión en la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

 

El Real Patronato sobre Discapacidad es un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, cuyo fin es la promoción y mejora de los derechos de las personas con discapacidad, así como su desarrollo personal, inclusión social y prevención de las discapacidades a través de la planificación de políticas, estrategias, planes y programas relativos a la discapacidad.

 

 

Pregunta: ¿Qué enriquecimiento personal y profesional te han aportado tus años de trabajo como consejera técnica del Real Patronato sobre Discapacidad?

 

 

 

Respuesta: Me resulta muy difícil separar la parte personal de la profesional, en mi caso esas fronteras están muy diluidas porque soy profesional al tiempo que también soy persona. En ambos sentidos, estos años en el Real Patronato sobre Discapacidad me han aportado mucho conocimiento de una materia en la que nunca había trabajado. Siempre había tenido mucha conciencia con respecto a la discapacidad, pero no tanto conocimiento, y el Real Patronato es un organismo que posee una ingente cantidad de conocimiento sobre discapacidad.

 

Aunado a ello, me ha aportado una nueva mirada. Esta nueva forma de mirar se aplica a todo, no solo a las personas, a mí misma o a lo que hago, sino a todo aquello que sucede en el mundo. Cuando adquieres esta forma de mirar, lo aplicas a todos los ámbitos de tu vida y de tu trabajo, en todo momento y con todas las personas con las cuales tienes algún vínculo, ya sean personas con o sin discapacidad.

 

Además, más allá del conocimiento y de esta nueva mirada, el Real Patronato me ha dado la oportunidad de conocer a un colectivo de personas muy importante, donde se engloban las personas con discapacidad, sus familias, profesionales de las entidades, miembros del cuerpo asociativo, de las administraciones y también de las empresas privadas que se dedican a la accesibilidad. Este trabajo me ha aportado multitud de ejemplos de vida de personas muy potentes.

 

 

P.: ¿Cuáles han sido las principales líneas de trabajo que has seguido para desempeñar tu labor como consejera técnica?

 

R.: Hemos dedicado mucho tiempo, esfuerzo e ilusión a trabajar con los centros asesores del Real Patronato sobre Discapacidad, como una única organización, y ahí he de darle especialmente las gracias a las respectivas directoras. Su trabajo diario y su actitud han hecho que el mío sea más fácil, logrando que hayamos podido formar un grupo coherente y cohesionado, con unas líneas de objetivos e intereses comunes. También ha sido importante toda la línea desarrollada en torno a la elaboración de convenios, la realización de actividades, eventos y reuniones. Pero quizá lo más importante sea que ninguna de esas líneas de trabajo se haya agotado nunca. Están permanente abiertas y en contante proceso de innovación.

 

 

P.: ¿Qué actividades y proyectos han supuesto un mayor grado de satisfacción en cuanto a sus resultados durante estos años en el Real Patronato sobre Discapacidad?

 

R.: Me gustaría destacar el impulso del Programa Reina Letizia para la Inclusión, que se ha desarrollado con el fin de proporcionar ayudas para la mejora de las condiciones educativas. Ha sido un reto intelectual muy significativo, que además ha supuesto muchas horas de trabajo, pero sobre todo una gran satisfacción personal y profesional.

 

Igualmente me encantó formar parte de la tramitación de los Premios Reina Letizia para el fomento de la promoción de los derechos de las personas con discapacidad, la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la rehabilitación y la prevención de discapacidades.

 

Estas labores, como tantas otras, me han permitido descubrir por primera vez en mi vida qué es tener vocación y he disfrutado especialmente de trabajar por la concienciación y la formación. Me ha encantado participar en congresos, jornadas o mesas redondas para trasladar conciencia y conocimiento.

 

Si bien estas ponencias y el uso del discurso no repercuten en unos resultados matemáticamente inmediatos, considero que los objetivos del Real Patronato en cuanto a la generación y difusión del conocimiento y la concienciación sobre la discapacidad son más que necesarios y consiguen grandes logros, aunque sea de manera progresiva.

 

De acuerdo a los objetivos estratégicos del Real Patronato, la elaboración de tantos estudios, la generación de conocimiento y la aprobación de un plan general de publicaciones son fundamentales. En mi opinión, los mayores avances en el ámbito de la discapacidad tienen que venir de la concienciación y la formación. De nada sirve llevar a cabo actuaciones concretas si no logramos cambiar miradas. A partir de ahí todo es fácil porque lo más importante es aplicar el sentido común y saber ponerse en la piel del otro. Los resultados se obtienen si consigues cambiar la mirada de las personas.

 

 

P.: ¿A qué retos deberá enfrentarse aún la discapacidad?  

 

R.: A la accesibilidad y, especialmente, a la accesibilidad universal. Debemos superar la imagen de la ‘rampa’. Aun siendo conscientes de que la accesibilidad física es fundamental, no podemos dejar de lado la accesibilidad cognitiva y sensorial. Considerar la accesibilidad universal como puerta de entrada para el ejercicio de todos los derechos –de los que todos somos titulares– es uno de los grandes retos a los que todavía nos enfrentamos.

 

En segundo lugar, otro de los grandes retos es abrirnos a la sociedad como colectivo de discapacidad. Existen muchas actuaciones, así como propuestas normativas y técnicas, pero debemos hacer partícipes a todas las personas para alcanzar la inclusión de la sociedad.

 

Y, finalmente, cabe destacar el trabajo de la discapacidad en el ámbito rural. La realidad de las personas con discapacidad en entornos rurales no tiene nada que ver con la que se da en las ciudades. Vivir en una población pequeña es muy diferente para las personas con discapacidad y sus familias. Para actuar en el medio rural debemos priorizar, pero para ello tenemos que conocer y desarrollar labores específicas que ayuden a que las personas con discapacidad puedan vivir y disfrutar de su tierra en el medio rural.

 

 

 

P.: Tras tu dilatada experiencia dentro del ámbito social y, particularmente, de la discapacidad, ¿en qué otros sectores te gustaría comprometerte de manera profesional?

 

R.: Ahora inicio un reto en Educación. Tras haber trabajado en el Real Patronato sobre Discapacidad, me doy cuenta más que nunca de lo importante que es la formación. El colectivo de educadores tiene en sus manos nuestro futuro como sociedad. Para mí va a ser un reto porque desconozco el sector, pero de lo que más orgullosa estoy es de que nunca he perdido el concepto de servicio público, y eso me hace poner en valor el hecho de ser funcionaria. Además, me llevo una nueva mirada sobre la discapacidad y estoy segura de que el primer día en Educación preguntaré: ‘¿qué sabéis sobre accesibilidad?’.

 

Espero poder convertirme en apóstol, es algo que siempre digo en la impartición de cursos, esperando a que aquellas personas que lo reciben se conviertan también en apóstoles de los derechos de las personas con discapacidad y de la accesibilidad.

 

 

P.: ¿Qué más querrías contarnos?

 

R.: No puedo terminar sin hablar del equipo del CESyA. Con su directora gerente, Belén Ruiz Mezcua, me une un vínculo muy fuerte de amistad y cariño. El centro no sería lo que es sin su fuerza y empuje. Cuando la conocí supe que era una mujer que deja huella y, seis años después, he descubierto que efectivamente así es.

 

Además, he conocido a personas en el centro que no sé cómo, pero me han hecho sentir siempre en casa, y eso no es fácil. Creo que gracias a ello hemos hecho un gran equipo entre el Real Patronato sobre Discapacidad, el CESyA y el resto de los centros asesores, lo cual ha supuesto para mí una etapa preciosa.